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 SEGUNDA ERA Transfondo de la batalla especial: La colina del martillo (Enanos vs A. Elfos)

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Thorgrim


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MensajeTema: SEGUNDA ERA Transfondo de la batalla especial: La colina del martillo (Enanos vs A. Elfos)   Lun Jul 21, 2014 11:23 am

Por fin el príncipe enano Toruk junto con su ejército renovado de las bajas sufridas por la derrota anteriormente cosechada por intentar conseguir la cerveza bugman había llegado a la falda de la colina del martillo. En el camino hacia la colina había estado reclutando nuevas fuerzas para su ejército y sin duda había conseguido su objetivo. Tras largas semanas y meses, con la intención de hacerse con la reliquia del martillo guía, había llegado por fin. Ofuscado en hacerse rápidamente con tal artilugio de poder, ordenó a su ejército subir a la colina para defender aquella posición que sin duda le daba ventaja frente a posibles enemigos. Rápidamente los enanos, siguiendo las órdenes de su príncipe, comenzaron a subir y a posicionarse formando un cuadro alrededor de la colina. Bajo la misma y alrededor de ésta se extendía un vasto y extenso páramo que con el paso de los años se había convertido en un cenagal azotado por la lluvia y la sangre de múltiples batallas que allí habían tenido lugar. Sin duda alguna era un paraje desolador, donde quedaba poco de la antigua fortaleza enana que antaño se erigía en aquella colina. Tan solo el pasar del tiempo no había conseguido devorar un deteriorado cañón órgano, el cual los ingenieros enanos de Toruk lograron hacerle un apaño y lo hicieron funcionar aunque a duras penas. Cuando ya todo el ejército de Toruk hubo subido a la colina y defender todas las posiciones frente a cualquier posible enemigo que intentará atacarles, el príncipe enano observó en su mano el mapa conseguido en la taberna, aquel que conducía a la reliquia. Junto con sus herreros rúnicos consiguió descifrar la entrada a la antigua fortaleza. En medio de la colina junto a unas piedras de la derruida fortaleza enana se encontraba la entrada a la misma, allí sin duda debe de estar el martillo guía dedujo. Rápidamente mandó excavar en aquel punto a unos cuantos de sus soldados mientras todo su ejército terminaba de rodear el lugar subidos en la gran colina defendiendo posiciones. Pronto las nubes oscurecieron el lugar ocultando el astro rey, el viento empezaba a aullar en aquel paraje desierto antaño ruta comercial de las viejas alianzas.

En la lejanía sonó un cuerno y al escucharlo Toruk alerto a sus hombres. El ejército enano adopto actitud defensiva frente a lo que se les viniese encima. En tal estado de alerta los soldados comenzaron a cavar a contrarreloj para encontrar pronto la entrada a las catacumbas enanas donde se encontraba la reliquia. Pronto en el horizonte se disipo por fin la amenaza. Un ejército alto elfo se había adentrado en aquel paraje rodeando con sus fuerzas toda la colina. Desde todas las posiciones, el ejército del príncipe enano estaba rodeado.
Toruk desde lo alto junto a sus hombres observo alertado por los mismos que los elfos mandaban a un emisario con bandera blanca para parlamentar. El príncipe enano mando alzar bandera blanca para negociar con el emisario elfo. Cuando éste llego a la posición de los enanos afirmo que en nombre de su general Enarel, hijo de Anuar, súbdito del Rey de los elfos Imrik, le pedía pacíficamente a los hijos de Thorgrim retirarse de aquella colina pues la reliquia y todo lo que en aquella colina hubiese pertenecía a los elfos pues habían llegado primero al lugar. Toruk discrepó con el emisario contestándole que cuando él llego no vio a los elfos en el lugar y por lo tanto la colina era suya además de ser antaño una fortaleza enana. El emisario de nuevo le replicó que habían acampado a un par de kilómetros de aquí hace un par de días y le invitó de nuevo a marcharse del lugar. Ante la perseverancia del elfo, Toruk vio en sus palabras la altanería propia de esta vanidosa raza y recordó los días en los que muchos de sus hermanos murieron en la guerra de la barba así como en otras muchas batallas contra los de asuryan. El rencor, la avaricia y el carácter belicoso de Toruk le llevaron por la senda sin duda equivocada y sin cruzar más palabras asestó duró golpe al caballo del emisario el cual cayó al suelo y al intentar levantarse Toruk le decapitó al instante.

Al contemplar esta visceral escena de violencia, el general elfo Enarel enfureció y grito a la vez que alzaba su espada a los cielos. Entonces sonó de nuevo y con más intensidad el cuerno de guerra élfico. Toruk al ver al ejercitó elfo a la carga contra sus filas, volvió rápidamente junto con los excavadores mientras su ejército aguantaba las embestidas y letales cargas de la unidades elfas. Comenzó a llover tímidamente dificultando aún más la labor de los enanos para encontrar la entrada a las catacumbas. Las filas enanas aguantaban estoicamente en muro de escudos mientras los elfos desde todas las posiciones cargaban contra ellos inexorables al combate, a resarcir la falta de respeto del príncipe enano pues Enarel estaba dispuesto a destripar a Toruk por muy príncipe que fuese. Rodaban colina abajo las cabezas de los enanos mientras en la falda de la colina se apilaban cadáveres de ambas razas. Los carros élficos cargaron con tanta fiereza que rompían las formaciones de escudos quebrando ya por completo la moral de una de las unidades enanas muy mermada. La sangre parecía brotar de la tierra a la vez que ambos bandos se aniquilaban unos a otros, la escena era dantesca aunque los elfos contagiados por el furor de su general aplastaban cada vez más a los enanos y cercenaban brazos, cabezas y vertían en la tierra las vísceras de los enanos rajados como cerdos por las afiladas espadas élficas. Los fieros e indómitos leones de Cracia se enzarzaron en cruenta batalla contra la unidad del príncipe, los martilladores. Sin duda alguna la batalla era una matanza por ambos bandos, donde hachas y martillos chocaban entre sí haciendo resonar los oscuros y nublados cielos de aquel ensangrentado páramo. Los príncipes dragoneros de la bella región de Caledor cargaron por el flanco contra los martilladores para ayudar a sus hermanos. En su carga arrollaron unos cuantos enanos con sus caballos y otros tantos fueron ensartados en sus lanzas sin oposición alguna ante el poderío y la habilidad marcial de estos elfos que representan el ideal y el orgullo de todo guerrero elfo. Los vientos de la magia pronto empezaron a surgir convocados por el hechicero elfo quien con su alta habilidad mágica mermaba aún más si cabe a los hijos de Grungni.

De repente los excavadores enanos encontraron la entrada y se adentraron en las catacumbas junto con Toruk que viendo como su ejercitó, totalmente rodeado por todas las posiciones y siendo masacrado por los elfos, decidió entrar en las catacumbas y escapar de aquella carnicería pues no podía permitir que lo apresasen. Rápidamente y a pocos metros encontraron la sala subterránea donde se hallaban no solo el martillo guía sino otras muchas reliquias a cual más valiosa de tiempos mejores en los que ambas razas junto con los hombres compartían y comerciaban.

Mientras en la superficie la cosa empeoraba por minuto, los enanos aguantaban estoicamente y frente a todo pronóstico ante las embestidas de los elfos que, haciendo uso de una destreza marcial sin precedentes propia de su raza, atacaban mas elfos que enanos respondían y dejando la caridad a un lado se cebaban contra sus barbudos enemigos los cuales se defendían en todo momento en muro de escudos de los brutales y cuantiosos ataques enemigos. Enarel ordeno a sus hombres del otro lado de la colina, que aún permanecían quietos a la espera de recibir instrucciones, atacar y cargar de inmediato. Al instante un carro de tiranoc cargó a toda velocidad contra ballesteros enanos que dispararon al verlo pero fue inútil. Tal fue la velocidad que cogió que muchos tapones saltaron por los aires al cargar el carro y otros tanto fueron aplastados al instante pasando carro y tripulación por encima de cadáveres y trozos de cuerpos de enanos mutilados. La desmoralización hizo que huyesen y el carro cargo de nuevo contra una de las máquinas enanas más mortíferas pero que no había logrado aún mermar las filas elfas. Los miembros de su dotación y la máquina no pudieron detener al carro y fueron aplastados al instante como hormigas ante tal embestida y en su trayectoria mientras arrasaba a los supervivientes topo contra el porta estandarte de batalla enano, un fiero señor del clan que aguanto la embestida y comenzaron a combatir mientras las filas enanas a pesar del destrozo, seguían aguantando de forma casi milagrosa. Los virotes elfos mermaban cada vez más las filas de los rompehierros que empezaban a moverse donde el combate era más intenso, hacia los leones de cracia y los martillarores. Estos consiguieron en la refriega a base de martillazos matar a los príncipes dragoneros de caledor pero aún así los elfos envalentonados y siendo fiel a la casta de su raza siguieron combatiendo mostrando el lado más fiero de los hijos de los Ashur. Enarel se mostró sorprendido al ver el aguante de los enanos frente a los embistes de sus tropas, a las magias y disparos a los cuales estaban siendo sometidos desde el comienzo de la batalla pero quería terminar de una vez por todas ya que no quería para nada que la batalla se le torciese y asi poder dar caza a Toruk que se encontraba en la sala subterránea.

De todas aquellas reliquias apiladas en estantes, Toruk cogió el martillo guía y varias reliquias más para llevarse pero eran pocos los enanos que le acompañaban y no podían cargar con muchas, nada más que con una. Había una reliquia aún más poderosa si cabe y de más valor para Toruk que el martillo guía y eran las ansiadas flechas de gromril, flechas elaboradas artesanalmente por los enanos de la primera edad y las cuales eran letales ante todo enemigo, un cargamento sin duda alguna de gran valor para los enanos.

En la superficie y en el fragor de la batalla las espadas élficas crujían los escudos de los tapones y las hachas de los leones se cruzaban con los martillos enanos, aplastando y cercenando cabezas y extremidades unos a otros pero sin duda alguna los elfos, cada minuto que pasaba, hundían más a los enanos en el sucio y ensangrentado fango, pues tal era la disciplina y destreza marcial de los elfos que eran capaces de hacer que combatiera hasta el último elfo de la unidad sin que eso supusiese problema alguno para ellos. El hechicero elfo hastiado de la batalla y con el fin de acabar de una vez por todas con la tozudez y la moral de los sucios enanos, convocó a los dioses, a los mismísimos padres celestes, y entonces pasó. De las oscuras nubes negras descendió parte del cielo en forma de tormenta negra y siguiendo las oscuras palabras mágicas del hechicero sobre las filas enanas se abatió la muerte en forma de vórtice, y como torbellino letal sin dejar vida a su paso destrozó la vanguardia de las unidades enemigas minando el coraje del más salvaje de los enanos. Los cuerpos sin vida de los tapones volaban en el aire empujados por aquel siniestro vórtice mágico, descomponiendo a su vez la carne de los combatientes enanos salpicados éstos por el agua de lluvia mientras la sangre de sus camaradas se derramaba sobre sus cabezas. Al contemplar esta sangría los enanos decidieron huir del combate presos del pavor y la conmoción por tal brutal carnicería llevada a cabo por los elfos. Era como si el mismísimo ángel de la muerte aliado con los elfos hubiese con su guadaña cercenado desde los cielos las filas enanas. El general de los Ashur ordenó ir tras los enemigos y en su retirada intentar masacrarlos o capturarlos. La colina pronto fue invadida y tomada por las fuerzas de Enarel que capturaron y masacraron a tantos enanos como pudieron.

Al escuchar desde el subsuelo los gritos de júbilos de los elfos, el corazón de Toruk estallaba de furia como volcán embravecido pues sabía que había sido derrotado por los elfos. Éstos habían aplastado a su ejército y solamente le quedaba huir a través de la galería de catacumbas pero juró que esto no quedaría así y tal agravió Enarel, el general elfo, lo pagaría con sangre. Con mucho pesar no pudo llevarse las flechas de gromril que tanto codiciaba pues éstas estaban en cajas grandes, bien almacenadas, y para transportarlas necesitaría más enanos y no tenía medios para llevárselas.

Así que de forma fugaz Toruk junto con sus acompañantes se hicieron con el martillo guía, el cual si podían transportar, y huyeron a través de la extensa red de túneles pues sabían que los elfos no se adentrarían en la tierra para perseguirlos y ellos desde luego eran enanos y encontrarían la salida pues quién mejor que un tapón para encontrar salida desde el interior de la tierra. Enarel  después de asegurar la zona y hacerse con el control de la colina, infectada de cadáveres y regada de sangre, levantó la trampilla y recorrió como pudo la húmeda, lúgubre y baja galería hasta llegar al salón de las reliquias. Allí sin duda pudo ver su botín de guerra. Sus hombres sacaron las cajas y cajas repletas de flechas de gromril. Sin duda alguna sabía que estas flechas era el botín que Toruk codiciaba junto al martillo guía y por lo tanto dedujo que su valor superaba con creces todas sus expectativas. Tras requisar todas las cajas marcho con su ejército de aquel paraje de muerte y desolación. Enervados de la dura batalla y envalentonados por la masacre a los enanos, los elfos marchaban cantando canciones de victoria y vitoreaban a su general a la vez que cortaban las barbas a los exacerbados enanos capturados, pues sin duda alguna esta batalla será recordada como una de las más claras victorias frente al ancestral enemigo que ahora de nuevo ha pagado un alto precio por la codicia de su príncipe.
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Goodkat


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[ Músico ]


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MensajeTema: Re: SEGUNDA ERA Transfondo de la batalla especial: La colina del martillo (Enanos vs A. Elfos)   Mar Jul 22, 2014 1:52 am

Relato Perfecto; has compartido mi visión exacta sin apenas comunicarnos. Eres una máquina.
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Imrik, Sr de los Dragones


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[ Guardia ]


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MensajeTema: Re: SEGUNDA ERA Transfondo de la batalla especial: La colina del martillo (Enanos vs A. Elfos)   Miér Jul 23, 2014 6:01 am

Muy wapo el relato Thorgrim, a ver si nos animamos tambien los demas
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MensajeTema: Re: SEGUNDA ERA Transfondo de la batalla especial: La colina del martillo (Enanos vs A. Elfos)   

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